CRONOGRAMAS

El problema es cuestión de tiempo

 

 

Por Diego A. Aguilar 

El tiempo quizás sea uno de los recursos más valiosos y complejos en su gestión porque requiere de experiencia y aprendizaje; más allá de reflexiones filosóficas, los proyectos son oportunidades de innovación para los cuales es necesario estar listos en el momento correcto. Uno de los principales problemas asociados a la gestión del tiempo es el uso inteligente de este recurso, que implica el entendimiento claro de lo que significa “tiempo de trabajo real”, para estimar adecuadamente cuánto realmente cumplir en una jornada laboral.

En 1935, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) suscribió el “Convenio sobre las cuarenta horas” [1] donde se establece este lapso de tiempo como la semana laboral, naciones como Ecuador (puesto No. 89) y Noruega (puesto No. 1) [2] comparten una jornada laboral de 40 horas semanales con resultados diametralmente opuestos en sus niveles de desarrollo; más allá de otro reductivismo que ignore factores asociados a sus procesos de desarrollo y características de cada una de las sociedades con respecto a sus aparatos productivos, existen ciertos criterios que sería interesante analizar.

La normativa noruega incluye factores como el uso eficiente del tiempo considerando otros tipos de distribución del tiempo de trabajo de manera contractual[3], como por ejemplo considerar que si se trabajan más de 5,5 horas seguidas tiene que haber un descanso que será de 30 minutos enmarcado en los límites máximos legales de 9 horas por jornada diaria (con horas extra), entre otras definiciones que propician mejorar la calidad del trabajo y el ambiente laboral con efectos sobre la productividad de la masa laboral y el cumplimiento de planificaciones con una correcta estimación del tiempo. Estas políticas están asociados a la creencia de que la cantidad y la calidad del tiempo libre son importantes para el bienestar general del trabajador, por lo que el uso de tiempo libre en naciones como Noruega se estima en el 65% de la jornada diaria (es decir 15,6 horas).

El motivo de este análisis está asociado a una observación más profunda de la jornada laboral y de los factores que afectan su ejecución que son el eje central de la estimación de tiempos y cronogramas, sin necesariamente reducir la jornada laboral, sino por el contrario usarla de manera más eficiente. En el modelo tradicional se estima la jornada laboral máxima como el tiempo efectivo de trabajo de manera errónea, dado que se han determinado que el tiempo efectivo para la realización de tareas puede duplicarse y hasta triplicarse debido a que se presentan 3 tipos de tareas: Tareas planeadas (de 3 a 6 horas), Tareas No Planeadas (de 1 a 3 horas) y Fricción o Desperdicio (de 1 a 2 horas). Es decir, si un objetivo está estimado por ejemplo realizarse en 16 horas podría ejecutarse aproximadamente en un lapso de 3 a 18 días en lugar de 2 días como  lo plantea el modelo tradicional.

Este margen de tiempo dilata los cronogramas y representa un impacto económico a la hora de financiar este tiempo extra en las jornadas laborales, además de una serie de costos derivados de este efecto. En mayo de 2018, se identificó mediante un análisis estadístico realizado por el INEC a 864 empresas ecuatorianas de los sectores de manufactura, comercio y servicios que como parte de su jornada semanal para el cumplimiento de los objetivos planificados por  estas organizaciones utilizan 89,63 horas [4], esta información revela el nivel de eficiencia en el uso de los proceso generando costos empresariales y disminución en las condiciones de vida de los trabajadores.

En este marco se determina que el Estado debe establecer políticas públicas (elementos de coordinación) orientadas al uso eficiente de los recursos y monitoreo de indicadores que permitan gestionar incentivos a los procesos productivos más eficientes como parte de una repotenciación del aparato productivo mediante certificaciones en procesos, gestión de ambiente laboral o acreditaciones que mejoren sistémicamente las condiciones de vida de la población trabajadora.

Las empresas y los responsables de la planificación de cronogramas deben realizar periódicamente controles que les permitan estimar de manera eficiente  los recursos de los que disponen y el tiempo previsto para la realización de procesos que optimicen los recursos mediante el uso de todas las herramientas de estimación que les sea posible y construyendo mediante información histórica un entendimiento adecuado del funcionamiento de la entidad como elementos orgánicos que mutan y se desarrollan. De lo contrario, se plantea un escenario difícil para un aparato productivo que trabaja mucho y trabaja desperdiciando toda oportunidad de ser eficientes, en un mundo en que los problemas son cuestión de tiempo.

[1]Organización Internacional del Trabajo. C047 - Convenio sobre las cuarenta horas, 1935 (núm. 47).Recuperado de: http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=1000:12100:0::NO::P12100_ILO_CODE:C047

[2]United Nations Development Programme. Human Development Report 2016.Recuperado de: http://hdr.undp.org/sites/default/files/2016_human_development_report.pdf

[3]Arbeidstilsynet. Contract of employment. Recuperado de: https://www.arbeidstilsynet.no/en/working-conditions/contract-of-employment/

[4]Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Boletín Técnico IPT, IH e IR (Resultados Marzo No. 03 - 2018). Recuperado de: http://www.ecuadorencifras.gob.ec/documentos/web-inec/Estadisticas_Economicas/IPT-IH-IR/2018/Marzo-2018/BOLETIN_TECNICO_IPT_IH_e_IR_2018_03.pdf

PERFIL RESUMEN:

Soy un profesional con más de 7 años de experiencia en planificación estratégica y desarrollo de Proyectos de diversas índoles como desarrollo social, ambiental, innovación empresarial y gubernamental con 7 publicaciones nacionales sobre planificación de gobiernos locales y con la firme convicción que la única constante es el cambio.